martes, 20 de marzo de 2012

Leo Yarden (Versos automáticos)

Leo Yarden

(Versos automáticos)

 

 

 

 

“No sé lo que quiero,

pero lo quiero ya.”

 

(Luca Prodan - Sumo)

 

 

 

 

(El futuro)

 

Qué sucede cuando

el siempre se transforma

en casi nunca, deja

atrás al demasiado,

soñoliento, frío y solo:

el futuro en un pozo

que no para de crecer.

 

 

(Nos aterra)

 

Aunque en la ficción

nos confrontemos,

lúdicos, terrestres,

dejemos todo por vivir,

 

incluso al provenir

ofrezcamos humildes

morisquetas de alegría

apenas digna, mutemos

 

para no cambiar jamás,

si el cambio nos aterra.

 

                                              

(Entre encías)

 

Escribo poco pero mucho

-no son versos sueltos-

la coherencia es el hilo

de tu tanga –yo sin dientes-

 

Escribo mucho pero poco

-por necesidad- postizos

nuevos- entre encías para

no eternar sangradamente

 

 

(Tiritando)

 

La sombra es un gemido

en este río de peces de mar

adentro, si el cielo nos busca

no demos señal de vigilia

 

ni ritmo de trueno, al menos

escriben las hojas a tiempo;

tiritando al lado

de bares y puertos.

 

 

(Del rebaño)

 

Me escabullo como el tiempo

en la memoria de los pobres,

sé que soy humano, y del rebaño.

 

Me creerán si asumo la conciencia

y si sumo uno y uno: tres, soy humano

del rebaño, no me engaño.

 

 

(Tarde)

 

Cabe el ocio en el espacio

que hay de sobra

en el tiempo de la tarde

cuando es tarde.

 

 

(Ser guía)

 

Este otoño dirá que es de día

cuando aún sea pálida noche;

la hojarasca demuestre ser guía,

el poema: ser raíz o brote.

 

 

(Soneto)

 

Renuncio al fracaso de la noche,

concibo el pecado inconcebible,

soy pez espada, trueno, dirigible,

prefiero el bagley triple al fantoche.

 

Resisto y más resistir quisiera

contra lo que se nos ha prohibido,

sostengo la memoria, no el olvido,

que excusa y perdona a cualquiera.

 

Me han pronosticado mal de amores,

tal vez debido a esos sinsabores

ofrezco este dolor y suspendido,

 

criatura en esta ciénaga de olores

de náusea de dibujo sin colores,

el tiempo me resulta casi ido.

 

 

(Gambito de dama)

 

La noche persiste

y una intensidad

recrea el ajedrez

de la memoria:

cómo anticipar

el movimiento.

 

 

(Para qué)

 

Distinguir

entre magia

y brujería.

 

                  

(Ciempiés)

 

Madurar a golpes,

con alma prestada

y rabia de corsé:

si hasta el ciempiés

se cansa de arrastrar

las penas.

 

 

(La escritura)

 

Camina, tropieza,

se levanta, corre,

gatea en campo

minado, se salva;

se ríe, de mí.

 

 

(Espada)

 

Estoy entre

la espada

y la poesía:

me tajean

el alma,

sin romper

la piel.

 

 

(Arrebatado)

 

Por vocación de dado,

inequidad de lirio,

vuelvo arrebatado

a conseguir tu amor.

 

El esplendor del claro

atardecer onirio,

conservaré el barro

en mía piel, tu olor.

 

Por ilusión de alado,

irrealidad, delirio,

sigo entusiasmado

en conseguir tu amor.

 

El estupor inhalo

del padecer martirio,

siempre fuiste clara:

me dijiste no.

 

 

 

 

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