Leo Yarden
(Versos automáticos)
“No sé lo que quiero,
pero lo quiero ya.”
(Luca Prodan - Sumo)
(El futuro)
Qué sucede cuando
el siempre se transforma
en casi nunca, deja
atrás al demasiado,
soñoliento, frío y solo:
el futuro en un pozo
que no para de crecer.
(Nos aterra)
Aunque en la ficción
nos confrontemos,
lúdicos, terrestres,
dejemos todo por vivir,
incluso al provenir
ofrezcamos humildes
morisquetas de alegría
apenas digna, mutemos
para no cambiar jamás,
si el cambio nos aterra.
(Entre encías)
Escribo poco pero mucho
-no son versos sueltos-
la coherencia es el hilo
de tu tanga –yo sin dientes-
Escribo mucho pero poco
-por necesidad- postizos
nuevos- entre encías para
no eternar sangradamente
(Tiritando)
La sombra es un gemido
en este río de peces de mar
adentro, si el cielo nos busca
no demos señal de vigilia
ni ritmo de trueno, al menos
escriben las hojas a tiempo;
tiritando al lado
de bares y puertos.
(Del rebaño)
Me escabullo como el tiempo
en la memoria de los pobres,
sé que soy humano, y del rebaño.
Me creerán si asumo la conciencia
y si sumo uno y uno: tres, soy
humano
del rebaño, no me engaño.
(Tarde)
Cabe el ocio en el espacio
que hay de sobra
en el tiempo de la tarde
cuando es tarde.
(Ser guía)
Este otoño dirá que es de día
cuando aún sea pálida noche;
la hojarasca demuestre ser guía,
el poema: ser raíz o brote.
(Soneto)
Renuncio al fracaso de la noche,
concibo el pecado inconcebible,
soy pez espada, trueno,
dirigible,
prefiero el bagley triple al
fantoche.
Resisto y más resistir quisiera
contra lo que se nos ha
prohibido,
sostengo la memoria, no el
olvido,
que excusa y perdona a
cualquiera.
Me han pronosticado mal de
amores,
tal vez debido a esos sinsabores
ofrezco este dolor y suspendido,
criatura en esta ciénaga de
olores
de náusea de dibujo sin colores,
el tiempo me resulta casi ido.
(Gambito de dama)
La noche persiste
y una intensidad
recrea el ajedrez
de la memoria:
cómo anticipar
el movimiento.
(Para qué)
Distinguir
entre magia
y brujería.
(Ciempiés)
Madurar a golpes,
con alma prestada
y rabia de corsé:
si hasta el ciempiés
se cansa de arrastrar
las penas.
(La escritura)
Camina, tropieza,
se levanta, corre,
gatea en campo
minado, se salva;
se ríe, de mí.
(Espada)
Estoy entre
la espada
y la poesía:
me tajean
el alma,
sin romper
la piel.
(Arrebatado)
Por vocación de dado,
inequidad de lirio,
vuelvo arrebatado
a conseguir tu amor.
El esplendor del claro
atardecer onirio,
conservaré el barro
en mía piel, tu olor.
Por ilusión de alado,
irrealidad, delirio,
sigo entusiasmado
en conseguir tu amor.
El estupor inhalo
del padecer martirio,
siempre fuiste clara:
me dijiste no.